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viernes, 6 de mayo de 2011

Los olores y mi infancia


Siempre fui un chico de ciudad, y estaba aocostumbrádo al olor de los coches, y a los infinitos olores de las multitudes; no me molestaba puesto que siempre viví allí.
Un día, cuando tenía 10 años unos amigos de la familia nos invitaron a mi y a mi familia a pasar todo el verano en su casa de campo. Eso fue un mundo nuevo olfativo, al principio no me gustaba nada porque son olores muy fuertes. Aun tengo grabados sobre todo los olores de las tareas que me tocaba realizar y alguna de las que no.
el olor al gallinero por la mañana al ir a recoger los huevos era a caca de gallina.
También me tocaba ordeñar a margarita, la vaca, a pesar de su olor natural a bosta que no me gustaba nada cuando la ordeñaba desprendía un olor a leche tan dulce y agradable que ya no me importaba otro olor.
Me pasaba todo lo contrario cuando me tocaba alimentar a los cerdos que ya iba enfadado porque los cerdos no me gustan y porque el olor a la cochiquera era nauseabundo y tan fuerte que se te quedaba impregnado en la ropa.
Una de las que no era mi tarea pero me gustaba el olor era en el matadero un olor difícil de explicar si no haz estado alguna vez allí, no olía a muerto porque estaba muy bien ventilado, Solo se mataba la pieza que iban a cocinar ese día, era un olor caliente ya que antes lavaban al animal con agua hirviendo para soltarle el pelo luego al cortarlo para sacar todas las tripas era otro olor diferente pero rico también y esa fue una experiencia que no olvidare nunca.
Otra de mis experiencias en el mundo de los olores fue venirme a vivir a España fue una sorpresa llegar a Madrid no sabía que me iba a oler diferente, el aeropuerto que fue en donde estuve olía a jamón y a tortilla. Luego al llegar a la coruña y pasear un poco al principio me olía un poco agrio un olor rancio que desapareció mediante pasaba el tiempo. Luego creí que moría cuando me dijeron que tenia que vivir en Meicende, nunca había olido un olor tan fuerte y hediondo como el de esa refinería, el tiempo pasaba y pasaba y no nos acostumbrábamos, hasta que yo y mi familia nos mudamos a Pastoriza la cosa no mejoro mucho pero algo si.

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